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Producción, importación y aspectos económicos del Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol
Conocí el Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol y me empecé a interesar por este champiñón excepcional, hasta quedar fascinado por el mismo durante casi diez años, en 1999. Como tantos otros, en tiempo yo también me creí muchas leyendas sobre el mismo. Y como queda expuesto en otros epígrafes, luché durante años para que se me permitiera la puesta en el mercado español de este alimento excepcional en semiconserva.
Durante todos estos años, pude llegar a conocer otro aspecto de este champiñón. El aspecto económico y como negocio en Brasil. El Agaricus blazei Murill o champiñón del Sol ha producido auténticas fortunas en Brasil, a tenor de una demanda desorbitada por parte de un mercado japonés de muy alto poder adquisitivo a finales de los años noventa. Pude llegar a comprobar cuál era la estructura de ese negocio, cómo, en virtud de las peculiaridades del mercado japonés y de la sociedad y cultura japonesa, indirectamente, algún que otro necesario intermediario de origen japonés hacía auténticas fortunas.
Cuando conocí a este alimento excepcional, a este, sin lugar a dudas, mejor champiñón del mundo, si es bueno, el mercado japonés había hecho que el precio al por menor llegara a finales de los años noventa a más de mil dólares de Estados Unidos el kilo. Es cierto que este champiñón, si es bueno de verdad, si se trata del verdadero champiñón del Sol, es relativamente muy caro de producir, ... pero no hasta ese extremo ... La cultura de que a los japoneses y a los europeos, por ende, se les podían poner precios mucho más altos, porque los pagarían, se extiende por parte de muchos empresarios e intermediarios de Brasil como un de quien te puedas aprovechar, no tengas reparo alguno y aprovéchate. Aunque bien es cierto que la realidad del mercado ha cambiado a muchos de los productores y exportadores brasileños.
Voy a relatar alguna experiencia comercial desafortunada, en forma de datos anecdóticos acreditados, como advertencia a otras personas que hagan negocios en relación con esta seta con algunos empresarios o intermediarios de Brasil. El hecho de conocer la obtención de auténticas fortunas con este champiñón en origen - con independencia de que fuera bueno o malo -, creó el mito en Brasil que exportándolo o vendiéndolo a extranjeros se harían también ricos.
Es cierto que, desde el conocimiento personal de la producción del verdadero champiñón del Sol, del Agaricus blazei Murill de Piedade, me consta que, sin una inversión multimillonaria en Brasil (aunque la Kyowa Hakko, de Japón, la hizo, y no por ello bajó los precios de su venta en Japón), resulta una seta relativamente muy onerosa en su producción, cuando se trata del mejor, de la seta original; por bastantes motivos. Al contrario de la mayoría de las producciones en el propio Brasil, que son en muchísimos casos también de invernaderos o en emplazamientos distintos del original y con técnicas de producción mucho más rentables de lo que la ciencia exige cuando se quiere obtener realmente el mejor, la producción en su solar original del verdadero champiñón del Sol es muy rala, es muy corta, en comparación con cualesquiera otras especies de setas comestibles. Muy difícilmente se encontrará un productor o una cooperativa de productores (auspiciadas por la propia Administración competente brasileña) de verdadero y original champiñón del Sol que dé más de 30 a 50 kg. al mes, y eso en la época en la que se debe producir el óptimo, de octubre a abril. Y, por otra parte, además de necesitar mucha mano de obra dedicada durante ese tiempo, los emplazamientos de la producción en Piedade son bastante inaccesibles, encareciendo aún más los gastos de producción.
Cuando conocí este champiñón en 1999, había censadas unas 125 explotaciones productoras en todo Brasil (sólo una pequeña parte de las mismas pude comprobar posteriormente que producían realmente el mejor, el óptimo). Apenas cuatro años más tarde, las censadas (y cabe suponer que había realmente muchas más) eran ya más de 500. El volumen de producción en Brasil es relativamente alto, pero sólo una parte muy pequeña es verdaderamente bueno; las distintas cepas miceliales, técnicas de producción mucho más rentables y emplazamientos de producción en cualquier Estado y en cualquier sitio, así como también una producción masiva en invernaderos dieron lugar al relativamente gran volumen de producción que se registra (sin llegar a lo que ha ocurrido en China, primer productor mundial, aunque de calidades, y aún potenciales peligros, todavía mucho más censurables, bajo mi opinión, de lo que se ha expuesto en estos apuntes). La literatura científica viene a certificar estos extremos.
El precio al por menor de puesta en el mercado europeo del mejor champiñón del Sol no difiere mucho de especies como Boletus Edulis o Trompeta Negra en grandes superficies comerciales, y aún es menor que algunos hongos o setas comestibles silvestres. Para ser el mejor champiñón gastronómico del mundo, las diferencias son pocas con esas otras setas, lo que no quiere decir en absoluto que sea barato, ni mucho menos. Es muy oneroso, lamentablemente.
Sin embargo, en una muy desafortunada aventura comercial, y fiándome de mis interlocutores en Brasil:
- La empresa Cogumelo do Sol, D. Mario Kimura (que es verdad que, aunque pretenden exclusividad y que se trata de otra seta, sí tendrían del mejor champiñón del Sol que se produce) me lo llega a poner más caro al por mayor de lo que yo lo ponía al por menor en España, siendo de la misma calidad y mismo origen, a través de un sobrevenido y oportunista intermediario brasileño, que además se arrogaba la mitad de todos los beneficios sin hacer absolutamente nada ni aportar ni arriesgar un solo céntimo. Con posterioridad, compruebo a través de documentos administrativos y judiciales de Sao Paulo que, en esa cultura y creencia todavía de que este champiñón se podría vender en Europa como en Japón a finales de los años noventa, a incluso mil dólares el kilo, me lo estaban ofreciendo incluso más caro al por mayor que como lo ponían al por menor a finales de 2005 en el propio Brasil.
- Arrogándose la mitad de una actividad sin hacer absolutamente nada, aportar nada ni arriesgar nada, una especie de intermediario me dejó durante un tiempo sin mi productor de confianza.
- Señalándole, después de meses sin actividad, una empresa que aparentemente ofrecía garantías de muy buena calidad y que producía en Piedade, lo único que se puede deducir es que sólo se puso enmedio para que yo mismo no pudiera comunicarme directamente con ellos.
- No aportó ni anticipó un solo céntimo, sino que realicé transferencias bancarias onerosas por adelantado y directamente al productor y exportador, para realizar una importación reglada sin almacén. Sin embargo, no tendrá escrúpulo alguno en faltar a la verdad en procedimientos posteriores, afirmando que le puse algo de dinero por una agencia de transferencia internacional de dinero, aunque se acredite en dos Administraciones públicas españolas lo contrario y la prueba documental sea abrumadora.
- No indicó ni conocía ni siquiera, pese a que también se arrogaba ser un experto en comercio exterior, que los gastos de transporte se suman en una importación comercial a los de la mercancía. Tuve que ponerle más del importe de los gastos de transporte, a su nombre, única actuación suya que consta en esa aventura comercial desafortunada, porque, aunque se llevaba la mitad de todo, no arriesgaba ni puso jamás un céntimo. Con posterioridad, en procedimientos faltará la verdad de modo abrumadoramente documentado, declarando que había pagado él el transporte, y además a unos precios que literalmente eran más caros que si esos champiñones hubieran venido en asientos de primera clase en vuelos comerciales, suponiendo sólo unos veinte kilos por asiento.
- Aunque en dos Administraciones públicas españolas consta la documentación aduanera que demuestra que este Sr. no hizo nada ni remitió nada, sino que fue la propia empresa exportadora, no tendrá tampoco escrúpulo en declarar posteriormente en otro procedimiento o procedimientos que era él quien había remitido esa importación reglada.
- Si se esperaba, en virtud de su fama como abogado de prestigio de Sao Paulo, que por lo menos transmitiera mis más que reiteradas instrucciones a la empresa exportadora para que se cumpliera escrupulosamente la normativa de la Unión en las Aduanas, aparentemente no se preocupó de comunicar nada. Se llegarí a deducir de la documentación obrante en el Ministerio de Sanidad y Consumo que habría sido la propia empresa de transporte internacional la que habría inducido la retención de esas importaciones. Era la primera vez que me ocurría desde que se me había autorizado la industria alimentaria que sólo contemplaba la semiconserva del champiñón del Sol, después de más de veintiséis meses de procedimiento.
- En abstracción de, bajo mi criterio, graves irregularidades y disfuncionalidades administrativas, puesto que se me había concedido una industria alimentaria que contemplaba en exclusiva esa semiconserva de champiñón del Sol, después de más de veintiséis meses de procedimiento, precisamente hasta que las administraciones competentes reconocieron y confirmaron que lo podía importar, el 5 de abril de 2006 de dictó el rechazo de esa importación en mi más absoluto desconocimiento; entre el 6 y 7 de abril, mientras yo estaba en un vuelo hacia Brasil, desde ese país, presuntamente arrogándose mi personalidad, se indicaba en inglés que se abandonaran las mercancías - que se destruyeran; por ende, impidiéndome un recurso de alzada que las hubiera liberado inmediatamente, puesto que también se acredita que entre la documentación obrante el Ministerio de Sanidad y Consumo no habría tenido más remedio que elevar consulta a la Comisión Europea; dicho recurso que me impidió elevar no agotaba ni siquiera la vía administrativa. Permanecí en Brasil entre el 7 de y 17 de abril de 2006. Me impidió cualquier contacto con la empresa exportadora, invitándome muy gentil y generosamente a un apartamento en la playa, pero totalmente aislado e incomunicado. No me dio traslado ni de la factura de esa operación. El 17 de abril de 2006, se acredita que, mientras estaba yo en vuelo de vuelta a España, desde Brasil se reiteraban las instrucciones de destrucción inmediata de las mercancías que había pagado yo; por ende, se entendía que desistía de los recursos que me amparaban - aunque todo sucedía en mi más kafkiano desconocimiento.
- Sin noticia alguna, ni tampoco que, a raíz de esas irregularidades, se había dictado la muy grave Instrucción 34/IM/2006, por la que sólo se podía poner en el mercado (de la Unión Europea, donde obraba legalmente deshidratado) el champiñón en estado fresco, en junio de 2006 este Sr. vino a España, pero me ocultó que el 7 de junio de 2006 se habían destruído mis importaciones, sin darme ni siquiera la opción a que volvieran a origen, mientras se solucionaban esas disfuncionalidades. Con posterioridad, lo negará en esos procedimiento o procedimientos nacionales de los que tampoco tendré conocimiento durante meses.
- Simulará en esos procedimiento o procedimientos, faltando clamorosamente a la verdad, que las importaciones regladas tenían como destino un tercero, pese a la inmensa prueba documental en contrario que obra en varias Administraciones Públicas y a toda la documentación aduanera. Todo ello, insisto, en mi más completo desconocimiento.
- La situación creada hará que, desde el mismo momento en el que supe que se habían retenido unas importaciones mías, hasta cuando se reconoció un año y medio más tarde que podía ejercer esa actividad, y que ya no estaba en vigor la Instrucción 34/IM/2006, elevara literalmente por miles de páginas escritos solicitando explicaciones e inicio de procedimientos a literalmente todos los niveles, autonómico, nacional y, finalmente, de la Unión. En abstracción del contenido imposible inmediato de que se me rechazaran unas importaciones que me habían sido expresamente autorizadas, y que las administraciones competentes nunca contestaran ante las más que reiteradas demandas de explicación ante esa evidencia, y basándome en el fondo de ese rechazo y de la Instrucción 34/IM/2006, llegaré durante ese año y medio a contar con la muy generosa confirmación, e incluso intervenciones a mi favor, de las extremadamente generosas y gentiles Administraciones sanitarias de hasta cuatro Estados miembros de la Unión, y triple de la Comisión Europea, deduciéndose de la última de la Comisión que es la que hace que deje de estar en vigor la Instrucción 34/IM/2006, que me había arruinado totalmente la vida. Sin embargo, este Sr. volverá a faltar a la verdad en procedimiento o procedimientos nacionales, de los que no tengo noticia hasta meses después, afirmando que como se habían rechazado porque el alimento no estaba permitido, le había dicho que nos olvidáramos. De hecho, nunca me dio traslado de un solo papel, ni siquiera de las facturas originales ... Entre noviembre y diciembre de 2005 este Sr. tuvo el honor de recibir la doble nacionalidad española, a su solicitud, como hijo de una dama de nacionalidad española, y lo primero que se deduciría que hizo fue dar pie a casi un escándalo en sede comunitaria, al persistir yo en la kafkiana indefensión y desconocimiento absoluto al que me me sometió en defender mis intereses y la industria que había creado y que me había sido autorizada en tiempo y forma legales ...
- Aún más, con literalmente centenares y centenares de páginas en procedimientos administrativos que prueban absolutamente todo lo contrario, y acreditándose a través de procelosa documentación obrante en administraciones nacionales que este Sr. en realidad no había hecho ni participado en nada, llega declarar en procedimiento o procedimientos nacionales, declaraciones de las que no tengo conocimiento en meses, que en realidad mi propósito era obtener indemnizaciones a través de unas hipotéticas actuaciones o derechos suyos que se acredita, por el contrario, no ya por el mero sentido común y a tenor de la normativa de aplicación, sino por miles de páginas de procedimientos administrativos, documentos aduaneros, de la empresa de transporte y de la propia productora y exportadora, que son patentemente falsas e inexistentes.
- Llega a calificar en una declaración en un procedimiento nacional del que tampoco tengo noticia durante más de un mes, cuando ya se encontraba fuera de España, al champiñón del Sol o Agaricus blazei Murill, como Cogumelo Blasei Muril - y que únicamente al parecer lo toma la gente que tiene cáncer. Esto es, si se arrogaba ser un experto en comercio exterior - y se demostró su más completa ignorancia en el mismo -; ser mi socio en Brasil, y se demostró que nunca puso ni arriesgo un céntimo, por intentar llevarse la mitad; y que se acredita que además era actor de publicidad en spots televisivos de la empresa Cogumelo do Sol, fundada por D. Mario Kimura (la que, intermediando él, terminaban poniéndome el Agaricus blazei más caro al por mayor que como ellos mismos lo vendían en Brasil al por menor), dando cuenta de las bondades de este champiñón; y si se arrogaba además ser una especie de experto en el mismo, se demostrará que no sabía ni de lo que se trataba realmente. Cogumelo es seta; Blasei no es nada, le sonaría de Agaricus blazei (genitivo de Blaze, en la denominación taxonómica de este champiñón) y Muril tampoco es nada (le sonaría de Murill, el micólogo que clasificó a este champiñón, o Agaricus, como Agaricus blazei Murill).
- En mi desconocimiento o sin tomar conciencia todavía de las irregularidades con las que me había perjudicado también este Sr., cuando deja de estar en vigor la Instrucción 34/IM/2006, y puedo volver a importar la semiconserva de este alimento excepcional, al haberme quedado sin crédito ante interlocutores comerciales y sin proveedor de garantías, me ofrecerá este champiñón un cincuenta por ciento más caro que como ya me lo ponía la empresa Cogumelo do Sol, mucho más caro de como lo comercializaban al por menor en Brasil, y gracias a que era actor de publicidad de esa empresa y habría intercedido. En realidad, según él, me lo tendrían que poner a 600 dólares el kilo ... Tras los perjuicios de imposible reparación causados por esa aparente ceguera de sacarse todo lo que pudiera sin riesgo alguno y que en Europa pagaríamos cualquier precio, me costó casi otro año poder volver a contar con mi productor de confianza y de garantías de siempre y volver a ejercer la actividad. Pero esa actividad que yo había creado tras siete años de trabajo, de la que escrupulosamente había soportado años de procedimientos administrativos para que el alimento excelso que importaría estuviera legalmente reconocido en su puesta en el mercado, siendo número uno en todos los idiomas en Internet, e inmerecida referencia para esta seta incluso en distinguidos foros académicos, hasta esos despropósitos en los que lo perdí todo, incluídas las páginas web; pionero en una industria alimentaria basada en la seriedad; durante ese año y medio en que estuvo legalmente prohibida la puesta en el mercado español de la semiconserva de este champiñón y, por ende, de cualquier derivado del mismo - como entiendo, según mi opinión, que en puridad no se podrían poner en el mercado todavía ese pandemónium si no es con autorización de la Comisión Europea, en el contexto del Reglamento (CE) 258/97 -; durante ese año y medio de perjuicios de imposible reparación, y no importa las prohibiciones legales, por injustas que fueran, el mercado español se llena de las oportunistas producciones de este champiñón en semiconservas, incluso producciones nacionales, y del pandemónium de oportunistas e improvisados derivados del mismo, con publicidad hasta en cadenas de radio nacionales, en revistas de tirada nacional e internacional, ... hasta alcanzar las grandes superficies ... con el mismo nombre que yo le había puesto en español, no importa tampoco que con champiñón del Sol me refieriera al mejor Agaricus blazei Murill original, cultivado a campo abierto en las montañas de Piedade ... tampoco niguna de esas empresas que ponían en el mercado esos productos, de modo, que se deduce a través de la Instrucción 34/IM/2006, ilegal, sin necesaria autorización, hizo nada por ayudarme en mi lucha en solitario a todos los niveles para que a la semiconserva de este alimento excelso se le reconociera legalmente la puesta en el mercado español - con los derivados de la misma, como tantas veces he reiterado, soy muy crítico. Durante esos años de despropósitos, crecerá en España la publicidad agresiva y se utilizarán de nuevo las leyendas y mitos comerciales a los que se ha hecho alusión en el anterior epígrafe.
Estos hechos, documentados, aunque parezcan increíbles, y ciertamente llegan a ser un ejemplo ilustrativo extremo, considero que deben servir de referencia a aquellos empresarios que quieran ejercer, como yo, la actividad de esta industria alimentaria de un modo serio. Este Sr. al que tanto me he referido fue extremadamente cordial y hospitalario conmigo en Brasil; pero insisto que, si no en todos lo casos, en muchos todavía existe esa cultura empresarial brasileña y ese recuerdo de las fortunas que se hicieron hace años con este champiñón y la desorbitada demanda japonesa, por la que se intentaría sacar lo que fuera al precio que fuera. Para hacer negocios de importación del mejor Agaricus blazei Murill es preciso trabajar sobre el terreno, obtener garantías serias y por anticipado y establecer una relación de confianza con el productor basada en el conocimiento personal y en las garantías documentadas.
Ciertamente, se pueden adquirir en Brasil también muchísimos tipos de este champiñón que tampoco tienen nada que ver con el mejor, producciones también indiscriminadas de invernaderos o en cualesquiera emplazamientos y con cualesquiera más rentables métodos de producción. Y los precios llegan a ser tan competitivos como los chinos. Yo lo he llegado a ver a unos 19 dólares el kilo, producido por nativos de la frontera con Paraguay, para una empresa japonesa, y en régimen que considero moralmente de semiesclavitud. Pero, como ocurre con las producciones chinas y las de invernaderos, en general, ese champiñón no tendría calidad ninguna. Sólo el nombre, con el tan agresivamente se publicita, sin tener en cuenta ese hecho fundamental en el estado actual de la ciencia: la inmensa variabilidad en los distintos tipos de este champiñón, y que la mayoría no acredita absolutamente nada.
En esa filosofía de vender cualquier champiñón, cualquier producción de Agaricus blazei Murill, sólo por el nombre, nos llegamos a encontrar incluso con patentes para su producción de una nueva variedad o mutación cuya única bondad es que se hace mucho más vistoso a los ojos del potencial consumidor. Sin embargo, el Agaricus blazei Murill natural original es en sí, fresco, bastante vistoso. Es mucho más esbelto que el Agaricus bisporus, o champiñón común de París, y su sombrete es de un color dorado muy bonito. Pero lo que realmente importa, bajo mi consideración, son las verdaderas calidades y propiedades que ese alimento original acredita, y no el vender o aprovechar oportunistamente sólo el nombre y fama del mismo, sin tener en cuenta los distintos tipos, y los mitos y leyendas comerciales ...
Por otra parte, uno de las maneras estandarizadas de importación de los champiñones es en polvo. Se deshidratan y se convierten en polvo. Se podrá observar que el Agaricus blazei Murill también se vende, como todos los champiñones, en polvo. No obstante, siempre he sido crítico también con esa forma de presentación. No porque teóricamente sea peor, sino desde el conocimiento de qué es realmente lo que se vende en algunas ocasiones por Agaricus blazei Murill en polvo. No sería censurable en absoluto que se comercializara la seta íntegra deshidratada convertida en polvo. Pero en muchas ocasiones, lo que me consta que realmente se comercializa es, sin embargo, el polvo que se suelta por la fricción de unos cuerpos fructíferos deshidratados con otros, justo antes del envase. Esto es, se pretender rentabilizar hasta el máximo la producción de esta seta excepcional. Y ese polvo que suelta la fricción de unos con otros antes de procederse al envasado es sólo polvo de la superficie del champiñón, no de la seta entera. Por otra parte, si fresco o en semiconservas se puede apreciar la forma del mismo, en polvo, en alguna ocasión se ha dado, también se ha mezclado con polvo de Agaricus bisporus o champiñón común. Sólo desde un estudio analítico o la degustación de los preparados o como ingrediente alimentario de ese polvo se puede dar cuenta el consumidor o el consumidor avezado y conocedor, de esas diferencias de calidad o adulteraciones.
No recomendaría a ningún empresario que importara este champiñón en polvo, si no le constara personalmente el proceso que sigue, y que se trata de la seta entera y sin adulteraciones.
Por último, anecdóticamente, otra de las presentaciones que he observado que tiene este champiñón con publicidades agresivas es la de cápsulas rellenas con ese polvo. Qué decir tiene que eso ni tiene valor gastronómico alguno, el nutricional es inapreciable, por la ínfima cantidad que se consumiría, y que, en contra de esa publicidad agresiva, tampoco presentaría de ese modo actividad farmacológica o bondades como alimento funcional o como complemento alimenticio ningunas.
Para recomendar un producto, lógicamente recomendaría el champiñón del Sol que importa agaricus.es. Pero como unas referencias sobre lo que considero que son las mejores producciones de Agaricus blazei Murill, del verdadero champiñón del Sol, y con independencia de que tiene que haber otros recursos también buenos, necesariamente, yo recomendaría que la importación de este alimento excepcional fuera del producido necesariamente en las montañas de la Sierra de Piedade, por productores de origen japonés - la mayoría en esa zona - que fueran de una cierta edad, de más sesenta años, los contemporáneos, más o menos, de D. Takatoshi Furumoto, el redescubridor, y el que comenzó las primeras producciones naturales. Estos productores suelen ser fieles a ese tipo de producción natural, el entorno es el óptimo, y muchos conservan la cepa micelial original controlada a través de una producción que, aunque corta y onerosa, no se interrumpió en treinta años. Algunos incluso podrán dar razón de la clasificación con la que ha sido censada esa cepa micelial. Sólo quedaría comprobar que efectivamente sólo lo producen también en la época del año óptima.
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